viernes, 15 de marzo de 2013

El cerebro humano separa el miedo del pánico


En la actualidad se pensaba que la amígdala era la única región del cerebro vinculada al miedo humano. Una nueva investigación realizada con pacientes incapaces de sentir temor por daños en esa área, ha demostrado sin embargo que otras regiones neuronales también son importantes en este sentido. El saber esto hace más fácil el trabajo a la hora de desarrollar tratamientos contra ciertos trastornos, como los ataques de pánico.
En un experimento que hicieron  los médicos de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) prepararon a una paciente para que inhalase una dosis de dióxido de carbono que provocaba el pánico; ella no sentía ningún miedo. Sin embargo, pocos segundos después de la inhalación de la mezcla, la mujer gritó pidiendo ayuda, desesperada por la sensación de que se estaba asfixiando.

La paciente, una mujer de 40 años conocida como SM, presenta una condición extremadamente rara, denominada
enfermedad Urbach-Wiethe, un trastorno que ocasiona grandes daños en la amígdala, un área cerebral con forma de almendra que está vinculada al temor. Desde que comenzó a sufrir esta enfermedad la paciente no había vuelto a sentir miedo.

En un artículo publicado por la revista
Nature Neuroscience, el equipo de la UI ha proporcionado sin embargo una prueba de que la amígdala no es la única ‘puerta al miedo’ de la mente humana. Otras regiones cerebrales, como el tronco cerebral, el diencéfalo o la corteza insular pueden registrar las señales orgánicas más primarias generadas por el peligro, cuando la supervivencia está amenazada.
"Esta investigación indica que el pánico o miedo intenso se produce en algún lugar externo a la amígdala", afirma John Wemmie, profesor asociado de psiquiatría de la UI.
Esto podría ser clave para explicar por qué las personas sufren ataques de pánico , que son períodos en los que el individuo padece de una manera súbita un miedo intenso con una duración variable.


                                                                                                         
FUENTE: TENDENCIAS 21               
AUTOR: ISABEL MARTINEZ DE LA ROSA

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