lunes, 3 de junio de 2013

Robots sociales, la nueva generación




Su capacidad de desarrollar actividades cognitivas y emotivas obligará a decidir qué posición ocuparán en la sociedad futura.






 Un robot social es aquel que interactúa y se comunica con las personas siguiendo comportamientos, patrones y normas sociales. La mayoría de los robots actuales funcionan bien en entornos controlados, como por ejemplo los laboratorios, pero surgen problemas cuando están en entornos más reales, como oficinas, casas o fábricas. No obstante, en poco tiempo el robot hogareño se acostumbrará  a la vida del hombre como alguna vez lo hizo el teléfono, la televisión, el automóvil. Ahora bien, si un robot puede desarrollar tanto actividades cognitivas, razonamiento, como afectivas, emociones, habría que pensar seriamente sobre qué posición ocupa dentro de una sociedad.
Se puede definir al “robot inteligente autónomo” como un sistema compuesto por un controlador electrónico acoplado a un cuerpo mecánico, y con ciertas características de autonomía, fiabilidad, movilidad y versatilidad. De este modo, esta máquina necesita de adecuados sistemas sensoriales para percibir el entorno en donde se desenvuelve, de una precisa estructura mecánica adaptable a fin de disponer de una cierta destreza física de locomoción y manipulación, de complejos sistemas efectores para ejecutar las tareas asignadas y de sofisticados sistemas de control para llevar a cabo acciones correctivas cuando sea necesario.

Es importante tener presente que la función técnica de los robots no es reemplazar al ser humano, sino aliviarlo de todas aquellas tareas consideradas repetitivas, rutinarias, monótonas, aburridas, peligrosas y desagradables.


AUTOR: ISABEL MARTINEZ DE LA ROSA
FUENTE: TENDENCIAS 21


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